
'Soy una mierda, pero ahora voy a hacerme famoso'
Estas son las palabras que escribió en su nota de despedida el asesino de Nebraska que, por si no lo sabes aún, acabó con la vida de ocho personas que hacían cola para envolver sus regalos de Navidad en un centro comercial. El chico tenía problemas y según un amigo íntimo "era buena persona".
Ha vuelto a pasar y esta vez el asesino ha dejado claro que lo único que buscaba era fama. El pasado miércoles este niñito irrumpió en un centro comercial de Nebraska para dejar una huella sempiterna en la memoria de todo el mundo. El chico no dudo en disparar a bocajarro contra la cola de gente que esperaba a que le envolviesen los regalos de Navidad que acababan de comprar. "Ya está bien de que esta gentuza previsora critique a los que compran regalos a última hora" pudo pensar el joven Robert Hawkins pero no, no fue eso. Lo único que quería era ser famoso.
Este chico vivió desde los tres años en una casa de acogida porque sus padres se divorciaron y al parecer se desentendieron de él. Desde hace un tiempo vivía en casa de un amigo donde según cuenta la madre del amiguito, Debora Maruca, intentaba rehacer su vida.
"La noche anterior a la masacre nos enseño el fusíl pero pensamos que era demasiado viejo para funcionar" ha declarado Debora Maruca. "El chico estaba pasando por malos momentos, no conseguía acabar el bachillerato y le habían despedido de su trabajo en un local de comida rápida por haber robado 17 dólares pero intentaba rehacer su vida" sentenció la buena mujer.
¿No es fascinante?




