
'Juno': vuelven los noventa
La película, con ese cartel tan indie, en principio no nos interesaba nada. Cuando descubrimos que en ella salía Jennifer Garner, alias Sidney Bristow, a quien hemos idolatrado durante las cinco temporadas de, precisamente, Alias, la cosa empezó a cambiar. Y cuando reconocimos la cara de la prota (¡Dios mío si es la de Hard Candy!, dijimos), ya no quedaba duda: teníamos que verla.
Eso sí, antes de bajarla del e-Mule, que no está la vida como para malgastar ancho de banda, nos pasamos por Rotten Tomatoes, nuestra guía cinematográfica fundamental. Si una peli tiene malas críticas en esa página, puede ser buenísima (como ocurre con la de las Bratz, sin ir más lejos), pero si una peli tiene buenas críticas, entonces no puede ser mala. Se entiende la idea, ¿no? Las críticas de Juno no podían ser mejores: ¡un 93%!
Y mira tú por donde que tenían razón. ¡Qué peli tan noventera y tan bonita!: Como un buen episodio de “My so called life”. Estéticas grunges variadas, un poco Kevin Smith todo el rollo, y elementos clicheteros fundamentales como: barrio residencial americano, centro comercial americano, y un teléfono con forma de hamburguesa. Creemos que una película con esos tres elementos, sobre todo el del teléfono hamburgesil, no puede fallar.
La protagonista no es Jamie Lynn, pero es también una niña de dieciséis años embarazada. Ella no quiere a la niña para nada (la llama “la cosa”), así que decide regalársela a una pareja joven e infértil como presuntamente lo era Letizia Ortiz antes de que la Casa Real consiguiera desligarle las trompas (según cuenta la leyenda urbana que no sabemos si creer o no). Aquí es donde aparece Jennifer Garner como madre adoptiva, papel que ElCliche.com considera lo mejor de la película por mucho que nadie se haya acordado de ella en los Oscar. Sólo por la escena de la tripa en el mall (¡tenemos sentimientos!), ya se lo merece más que Javier Bardem. Esto lo decimos por decir, porque él nos cae mal, y su película es posible que no lleguemos a verla.
Ellen Page la de Hard Candy [¿lleva también una sudadera roja en esta peli como homenaje?), la protagonista, a quien sí han nominado)], al principio va un poco de adolescente sabihonda soltando frases creadas por guionistas listillos que no se cree ni ella, pero poco a poco va ganando en credibilidad y al final, si tienes corazón, es probable que hasta llores tumbado juntoa e ella en la cama de hospital.
Cuando quisimos catalogar el género de la peli al final de la sesión de visionado que hicimos en la sala de juntas, unos decían que comedrama, otros que dramedia, y al final la amiga choni de la de recepción que se quedó a verla con nosotros y nos invitó a regaliz rojo, fresquitos, y un frasco de banderillas, dio con la clave: “pues es como que te ríes pero también lloras, ¿no?”. Poesía pura.
Eso sí, para decir algo malo de la peli, diremos que aborrecemos los créditos iniciales que parecen un vídeoclip de Lily Allen, o la cabecera de algún programa de debate juvenil de la TVE de los últimos-ochenta-primeros-noventa.




