
El Telepick y el Teletrébol
ElCliche.com en un ejercicio de expansión mercados y con ambición de servir de referente para el mundo universitario (el objetivo de este artículo es figurar en Google y servir de referente documental cuando los estudiantes de Periodismo hagan trabajos, proyectos de Licenciatura o tesis sobre la TV Interactiva) aborda hoy a dos de los inventos más losers que ha habido en la historia de nuestra televisión: El Telepick y el Teletrébol
En los últimos 20 años hemos vivido con la incesante letanía de una revolución televisiva que iba a cambiar para siempre la manera de disfrutar de nuestro electrodoméstico favorito después del polígrafo y el “Beeper” que conseguimos bebiendo Coca Colas de forma compulsiva cuando tener móvil era para ejecutivos y nuevos ricos horteras.
Todas estas iniciativas han sido bastante cutres: El teletexto, la TDT, el diabólico televoto que nos arruina realities, talent shows, preselecciones y festivales o los inefables SMS con opiniones que a nadie interesan como “yola eres un warra. TQM juani. bsos. ponedlo xfa” son ejemplos de ello. Sin embargo en la historia de ese espanto llamado TV Interactiva se llevan la palma dos inventos tan chungos como pioneros: El Telepick y el Teletrébol.
En los lejanos años 90 -cuando el logo de Telecinco era un cinco rechoncho con una flor a modo de peineta en su parte superior izquierda, en la Antena 3 del padre de Ingrid Asensio triunfaban aquellos programas de “gran formato” como “Sorpresa, sorpresa” o “El gran juego de la Oca” y nuestra querida Concha Galán entraba en nuestras casas con su habitual campechanía a través de la pantalla de la tele pública- a los directivos de televisión empezó a rondarles en la cabeza que los espectadores tomasen parte activa de sus programas.

El Teletrébol
Telecinco partió con ventaja con la instauración del Teletrébol. Este objeto, que valía nada menos que 4.495 pesetazas de las de antes, consistía en un cutre mando a distancia con cuatro botones de goma numerados del 1 al 4. Los presentadores de la cadena, en sus programas o durante las pausas de publi, formulaban a los propietarios de tan avanzado sistema tecnológico una serie de preguntas chorras en plan “¿De que color es el caballo blanco de Santiago?” y ofrecían cuatro opciones. El cacharrito de marras estaba programado para que cuando se sucediese una combinación numérica, que coincidía con las respuestas correctas, el aparato emitiera una melodía que sonaba a los politonos de los teléfonos Moviline.
El espectador entonces debía llamar a un 903 y dejar constancia de que el aparato estaba emitiendo la musiquita en el contestador y dejar sus datos personales. De entre los premiados la cadena sorteaba premios de tercera categoría como cheques de 25.000 pesetas, fines de semana en casas rurales o lotes de productos Starlux. Vamos, un engañabobos telefónico como los “Llama y Gana” o el concurso de “Corazón de…” El invento acabó en los tribunales porque un señor que había ganado un Citroen AX nunca recibió su premio. Telecinco, para no entrar en polémica, se ventiló el jueguecito y “aquí no ha pasado nada”
El Telepick
Mientras la cadena que tenía en nómina a grandes figuras del entertaiment patrio como Loreto Valverde, Jordi LP o Kike Supermix revolucionaba la televisión con esta especie de calculadora, TVE decidió apostar más alto y empezó a promocionar “El Telepick”. Este aparatejo, que costaba más de 20.000 calas, era del tamaño de un reproductor de DVD, se conectaba a la tele y a la línea telefónica permitía a los espectadores concursar desde casa o recibir la sinopsis de las películas o las recetas de Arguiñano a través de una impresorita como las de las cajas del supermercado. Una vaina, vamos.
TVE consiguió estafar a cerca de 15.000 incautos prometiendo que este utensilio tendría un desarrollo de opciones infinitas para disfrutar de la televisión. Sin embargo, como ocurríó con el entrañable Teletrébol, el invento duró tan solo unos meses porque la empresa que lo gestionaba se declaró en quiebra y todos los que habían invertido en esta opción de futuro televisivo se quedaron con un trasto más inútil que el decodificador de “Quiero TV”, aquella efímera plataforma digital que todos ansiábamos con tener porque emitía el Canal 24 horas de Gran Hermano 1 y El Bus.
El tiempo pasó y nadie parece acordarse de estos objetos. Nosotros nunca conocimos a nadie que lo tuviese pero estamos convencidos de que entre los miles de lectores que nos visitan cada día habrá más de un testimonio en primera o, al menos, en tercera persona. Nos morimos por conocerlo ¡Déjanoslo en los comments!




