
La justicia se ceba con las viudas negras de EE.UU
Helen Golay, de 77 años, y Olga Rutterschmidt, de 75, son muy listas. Se las conoce en EE.UU como las viudas negras y acaban de ser condenadas por matar a vagabundos para cobrar sus pólizas de seguros, qué pillas. Bienvenidas a las dos, acabáis de entrar en el selecto grupo de asesinas iconos de ElCliche.com.
Helen y Olga, aburridas posiblemente de ver el show de Oprah, decidieron dedicarse a actividades mucho más productivas, o por lo menos, a trabajos que les mejoraran su situación económica después de la mierda de pensión que seguro les dejaron sus maridos.
Deshechadas las posibilidades de trabajar en algún comedor social u organizar eventos de caridad, Helen y Olga decidieron entonces dedicarse a hacerse amigas de varios mendigos a los que alojaban en un apartamento y les daban de comer para ganarse su confianza.
Las dos viejarracas contrataban decenas de pólizas de seguros de vida a nombre de los indigentes -que ninguno de ellos era Terele Pávez ni su amigo el de los cartones-, pero, muy listas, ya se encargaban ellas de ponerse a sí mismas como beneficiarias de los mismos cuando éstos muerieran. Y ya se encargarían ellas también de matarlos cuanto antes para asegurarse la pasta.
"No os engañéis, no lo hacían por dinero, ellas tenían una buena posición económica", ha dicho el fiscal del caso.
Da igual, el caso es que Paul Vados y Kenneth McDavid, que es como se llamaban los dos desgracias que fueron atropellados por las buenas de Olga y Helen, hicieron que las ancianas se embolsaran la nada despreciable cifra de 28 millones de dólares de los seguros que habían firmado. Un un buen pellizquito con el que se aseguraban sus buenos viajes, sus buenos bingos y sus buenas cenas... Pero todo ha quedado en agua de borrajas, acaban de ser condenadas a un montón de años de prisión.




