
Jessica Simpson sigue enamorada
Jessica Simpson, la artista multimedia que frente a todo pronóstico sigue en la brecha mientras que sus contemporaneas sólo dan problemas, acaba de cumplir su sexto mes de amor con el cantante (y un pelín cantautor) John Mayer.
Es muy dfícil describir a la tejana. Comenzó como cantante de baladitas (con "I wanna love you forever") pero gracias a un remix de locura se convirtió en una número uno en discotecas de pastilleras alrededor del mundo. Mientras tanto la Britney se asentaba como reina del pop y Christina comenzaba a enseñar su pequeño palmito.
Pero mucho ha pasado desde ese momento y la niña pazguata y un poco paleta (es country pero no súper country como la Spears) se ha convertido en una business-woman de alto calibre. Su matrimonio con Nick Lachey (cantante en aquel momento de 98º Degrees) se convirtió en el reality "Newlyweds" dando a MTV ratings más altos que The Osbournes. Y duró tres temporadas.
La pena fue que el matrimonio colapsó ocho meses después del último capítulo (qué casualidad), y todo acabó en un complicado divorcio en el que la Simpson tuvo que dar mucho pero que mucho dinero porque las leyes de California estipulan que lo ganado por la pareja se divida entre dos, aunque fuese Jessica en este caso quien hubiese aportado el mayor número de cientos de millones a la unión. Para la historia del pop quedará aquella escena del Reality en el que Jessica dudaba de si el atún, que en América se comercializa con una conocida marca llamada "Chicken of the sea", era en realidad un pollo de mar. ¿Pero es pollo o es pescado?, le preguntaba a un atónito Nick.
Momento ideal para recordar el momento fundamental en la biografía de Jessica:




