
'3x4', el quiz show de la sobremesa
Durante los últimos años de los 80, antes de que Anne Igartiburu se adueñase de la franja de sobremesa y justo después de que Maria Teresa Campos y Concha Galán hiciesen de palmeras del presunto padre de Rebeca en el magazine “Por la Mañana” un concurso imposible de cultura general que combinaba elementos de “Saber y Ganar” tableros de “Llama y Gana”, videoclips, entrevistas y una mujer desnuda paralizaba el país a la hora de comer. “Señoras y señores, aquí empieza 3x4”.
Si hicieran un “Hormigas Blancas” de Julia Otero, antes de dárselas de musa de la entrevista cómplice pero en profundidad; Isabel Gemio, antes de convertirse en la gran dama del sentimiento televisivo y de Jordi González antes de ser musa e icono de los enfermos de viruela, el programa “3x4” tendría un papel destacado.
Este concurso que emitía La 1 a la hora de la comida, mientras el país degustaba las lentejas o las albóndigas, era una especie de programa imposible que mezclaba en tan sólo media hora un montón de géneros. En principio era un concurso de cultura general de esos para los que participar había que enviar una tarjeta postal y no valía una carta de las de toda la vida pero es que, además, en tiempo record conseguía mezclar actuaciones musicales, una mujer desnuda y entrevistas a personajes relevantes.
El programa, que hoy en día avergonzaría a la televisión local más cutre de la provincia de Ávila, era chungo a más no poder y sin embargo encantaba a todo el mundo. En tiempos en los que TVE ya emitía grandes formatos como “El Precio Justo”, “Hola Raffaella” o “Qué Apostamos” este programa de plató más barato que el que hoy lucen “Parlamento”, “Empléate a Fondo”, “Palabra por Palabra” o “Agrosfera” reventaba las audiencias.
Lo más surrealista del programa era sin duda el momento de los comodines. Una azafata desnuda completamente, que se llamaba Susana Egea, tiraba unas cartas gigantes al suelo al ritmo de música del organillo Casio blanco que todos pedimos a los Reyes. El momento más esperado por todos era cuando el concursante tiraba su último comodín que le permitía fallar y podíamos disfrutar del sinuoso cuerpo de la azafata.
Entre medias podíamos disfrutar de entrevistas a Marta Sánchez, participar desde casa en “El Tablero de la suerte” donde se ganaban premios de 5.000 pesetas –aunque el premio gordo era un coche- o conocer cuál era el último videoclip de Madonna. El concursante debía estar atento a todo cuanto ocurría en plató porque se le podría hacer una pregunta al respecto. A nosotros nos escantaba “La Prueba de los teléfonos” que consistía en una pregunta sobre un pueblo de España y debían llamar a esa localidad para saber la respuesta: ¡Qué ganas de que llamasen a casa y ayudar al concursante!
Desde ElCliche.com, amigos del magazine y del concurso, reinvindicamos la vuelta de un espacio similar. Eso sí, aunque Julia Otero nos parecía entonces la mejor presentadora ever, desde que se creyó lo de que era una musa de La Radio y hace programas “de calidad pero amenos” como “Las Cerezas” (puagg) que encantan a los lectores de El País Semanal no queremos verla ni en pintura. Así que es la mejor excusa para traer a nuestra Isabel Gemio de vuelta a la tele nacional.
Atención a Marta Sánchez, el coche, la azafata, el concursante...




