
Bree Van de Kamp vs. Kimberly Shaw, duelo de víboras
Una sola mujer ha interpretado dos de los personajes televisivos más importantes en nuestras vidas. Ella es Marcia Cross, una pelirroja encantadora que nos dejó marcados de por vida con la Kimberly de "Melrose Place", y que, tras su desaparición de los medios para estudiar psiquiatría, regresó paar volver a impresionarnos con la Bree de "Mujeres Desesperadas". ¿Cuál de las dos víboras ganará un combate a cinco asaltos entre ambas?
* AVISO IMPORTANTE: El artículo contiene spoilers de ambas series*
PRIMER ASALTO: MALDAD. ¡Qué perversas y malévolas son ambos personajes! En los dos casos, además, se trata de una maldad retorcida disfrazada de la debilidad y aparente candidez que de por sí aporta el físico de Marcia, una especie de Nicole Kidman que se hubiera podrido por dentro. Claro que, si bien los guionistas de "Melrose Place" debían cobrar incentivos por idear las tramas más bestias e inverosímiles, a los de "Mujeres Desesperadas" se les veía un punto más contenido y de maldad más elegante. Por eso, aunque Kimberly representó en aquella serie al mismísimo diablo (disfrazado de una inocente enfermera que enamora a Michael), es Bree la que hace gala de una perfidez más fría, incluso más inteligente. Donde Kimberly era todo pirotecnia y pasiones sin control, Bree seguía siendo tan elegante como un junco. Hay que ser muy puta para quedarte sentadita mirando como se suicida tu amante. Punto para Bree. Bree 1, Kimberly 0.
SEGUNDO ASALTO: ESCENAS MÍTICAS. En un concurso de escenas míticas de nuestra historia, Kimberly protagonizaría sin duda una de las del podium ganador. Junto a la llegada de las naves de "V", y el plástico abriéndose mostrando la cara de Laura Palmer en "Twin Peaks", colocaríamos seguro la de Kimberly presionando el detonador que hacía explotar todo el vecindario de Melrose Place, ¡con todos dentro! Y es que Kimberly fue mucho y nos regaló secuencias inolvidables. ¿Alguien ha olvidado aquel mágico momento cuando, tras reaparecer vivita y coleando para sorpresa de quienes la daban por muerta, se quita a solas en el baño su bonita peluca para mostrar una tremenda cicatriz en el cráneo? Poesía pura, y despropósito total, pues de aquello ya nunca más se supo. En cuanto a Bree van de Kamp, su propia elegancia y contención, la misma que le ha hecho ganar el anterior asalto, la hace perder éste, ya que da menos lugar al surrealismo escénico. Eso sí, magistral a un nivel casi de Oscar, el momento en que, tras comunicarle la muerte de su marido, ella termina de hacer la cama. Bree 1, Kimberly 1.
Dios mío qué momento de la televisión. Melrose a punto de explotar y Kimberly dice: "No es lo que parece, es peor".
El combate sigue en la siguiente página. ¿No quieres saber quién gana? ¡Sigue leyendo!
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TERCER ASALTO: ESTÉTICA. En ElCliche.com somos unas personas que adoramos la estética, y por ello siempre incluimos este round en el particular combate de estrellas. Y, claro, aquí juega con desventaja Kimberly, puesto que verla hoy con pantalones bombachos estilo noventas, como que le quita un poco de gracia al asunto. En cualquier caso, parece claro que a un nivel meramente estético es el personaje de Bree el que debe llevarse la palma. Ese dulce aspecto marmóleo, esos conjuntos de ama de casa de derechas, esas bandejas de mimbre llenas de magdalenas recién horneadas, esa cabellera pelirroja planchada a conciencia... Una claro plagio de las Stepford Wives, pero que a nosotros nos tiene ganados. Bree 2, Kimberly 1
CUARTO ASALTO: FRASES INOLVIDABLES. Somos muchos los que pensamos que será difícil que se haga hoy en día una serie tan total como Melrose Place. Hoy la cosa va de complicadas tramas psicológicas, y todas las series quieren ser como películas largas, con diálogos perfectos e interpretaciones perfectas. Melrose, sin embargo, era un juguete en las manos de sus guionistas, que debían pasárselo en grande saltándose todas las normas básicas que les enseñaron en clase, y consiguiendo así un desvarío dramático tan disparatado como genial. Y sólo una frase resume este espíritu. No la dijo la propia Kimberly, pero iba sobre ella, así que el punto se lo adjudica la loca. En un episodio, Sydney le pregunta: "Por cierto Kimberly, ¿cómo va el electroshock? Está claro que le ha dado un rizo muy atractivo a tu pelo". ¿Hace falta explicar más? De Bree Van de Kamp nos quedamos con la escena en la que están comiendo ella, su marido, y su hijo homosexual. Dice el padre: "¿Podemos llegar por lo menos al postre antes de que llames sodomita a nuestro hijo?". Bree lo mira, y se dirige hacia su hijo: "Andrew, a tu padre le va el sadomaso". Bree 2, Kimberly 2.
Sólo esta escena deja claro porque "Mujeres Desesperadas" es mil veces mejor que su coetánea "Perdidos"
¡Sigue leyendo el asalto final!
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QUINTO ASALTO: CAPACIDAD DE AMAR. Hasta los seres más demoníacos de este planeta necesitan del amor, y Bree y Kimberly no iban a ser una excepción. Ahora bien, ¿pueden estas dos perras víboras querer a alguien? Bree ya ha dejado claro en muchas ocasiones que para ella el amor es algo que se piensa, se racionaliza, y se decide si es beneficioso sentirlo o no. Incluso el amor de madre a hijo, el más supuestamente puro, queda continuamete cuestionado en su persona regalándolos escenas tan impresionantes como aquella en la que deja a su hijo Andrew tirado solo en medio de la carretera. Parece que Bree no sabe, o no quiere humillarse a lo que significa amar a alguien. ¿Y Kimberly? Pues Kimberly es todo lo contrario. Y es que, si nos fijamos bien, toda la vida de Kimberly, con todas sus subidas y bajadas, y todas sus locuras, no fue más que la historia de amor de una mujer enamorada hasta la médula del doctor Michael Mancini. Para nosotros, el verdadero drama de amor de la historia no lo escribió Shakespeare en Romeo y Julieta, sino Aaron Spelling en Melrose Place. Bree 2, Kimberly 3.
Saquen sus pañuelos que esto es para llorar. Nuestra ganadora no es más que una víctima del amor...
RESULTADO: Bree 2, Kimberly 3. Mola más Kimberly.




